ESTE MONASTERIO DE QUITO SE FUNDÓ EL 25 DE ABRIL DE 1949
Dios está por encima de todo, y las grandes obras de Dios están casi siempre selladas con el sello de la Cruz.
Un Monasterio de clausura es un fuego encendido en el corazón de la ciudad; un fuego que ilumina, que da calor y que une. Desde hace 58 años nuestra Comunidad ha sido objeto de las ternuras y del amor del Sagrado Corazón de Jesús.
Nuestras voces suben al cielo en un HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS por todos los beneficios en estos años de existencia en nuestra patria ecuatoriana.
Justamente en el año en que el Ecuador celebraba las Bodas de Diamante de la Consagración de nuestra Patria al Sagrado Corazón de Jesús, llegaban a Quito nueve religiosas de la Visitación de Santa María, venidas de nuestro Monasterio de Panamá; ellas deseaban establecer aquí un santuario más, donde fuera adorado, amado y honrado el Corazón Divino de Jesús. De las nueve religiosas que vinieron a la fundación, una murió a los 15 días de llegada, 5 regresaron a Panamá en los cuatro años siguientes. Quedaron solamente tres que, como granito de trigo, iban muriendo bajo la agradecida tierra ecuatoriana, que supo responder a su sacrificio.
Oh, cuan bueno es ver a las siervas de Dios ganarse la vida, como el Apóstol, con el trabajo de sus manos, y no tener otro día de mañana, que el de su Providencia
(Sta. Juana de Chantal)
Nuestra vida tiene como objeto ORAR por los demás, sostenerlos en todas sus empresas y ser la antena que haga pensar en Dios. Esperamos ser el vínculo entre el tiempo y la eternidad.
Damos a la sociedad moderna lo que más le falta: la riqueza del silencio, de la serenidad, de la alegría, el servicio amante y generoso de Aquel por quien lo dejamos todo.
Este Monasterio de Quito es fruto del MILAGRO DEL AMOR del DORAZÓN DE JESÚS, y de la valerosa heroicidad de nuestras veneradas Madres Fundadoras. La cuna de esta fundación fue el sacrificio, la pobreza , sin más fuego para calentarse que el ARDIENTE AMOR que traían en sus almas generosas, anhelantes de extender el REINO DE DIOS.
Dios está por encima de todo, y las grandes obras de Dios están casi siempre selladas con el sello de la Cruz
La semilla fecunda dio su fruto y numerosas religiosas ecuatorianas profesaron en el Monasterio.
Con la gracia de Dios se realizaron tres fundaciones:
en Guatemala el 10 de Enero de 1972;
en el Oriente Ecuatoriano, en El Chaco el 19 de Agosto de 1990 y
en Latacunga el 8 de Enero de 1994.
Para divinizar su vida cotidiana, la visitandina debe en cada una de sus acciones cotidianas abrirse a la gracia y recibir todo con paz
(San Francisco de Sales)
Cada religiosa debe dar testimonio de la primicia de Dios, y consagrar cada día un tiempo suficientemente largo a estar delante del Señor, para decirle su amor y, sobre todo, para dejarse amar por Él